¡Buenos días! Extrañaba pasarme por aquí, he de contaros algo importante para mí, algo que he guardado para compartir con vosotros.

Hace unos meses tuve un sueño muy especial… Iba caminando por la calle cuando de repente se me acercó un precioso bebé elefante. No pude evitar enamorarme de él inmediatamente, era el animalito más tierno y dulce que había visto nunca. El pequeño elefante parecía excitado y se movía eufórico levantándose sobre sus dos patitas traseras y abriendo las delanteras en el aire como queriendo abrazarme. Acercando su pequeña trompa a mi tripa contemple una mirada tan tierna…En ese momento pensé: “Tengo que fotografiarlo antes de que se vaya”. Busqué rápidamente el teléfono en el bolso pero no lo encontraba. Mientras, el elefantito parecía más y más deseoso de saltar a mis brazos y fue entonces cuando me di cuenta de que debía de prestar atención a aquel momento tan único y especial en vez de querer fotografiarlo a toda costa o distraerme de aquel instante. Abracé a aquella entrañable criatura sintiendo una gran conexión, un inmenso amor…
Siempre me ha fascinado conocer el significado de los sueños, así que al día siguiente investigué un poco en algún libro de interpretación de sueños y por internet.

Soñar con un elefante es símbolo de el comienzo de una nueva etapa, los elefantes simbolizan sabiduría, fuerza, longevidad y fertilidad, de hecho, según el Fegn Shui colocar dos figuras de elefantes (macho y hembra) en la habitación aumenta la fertilidad en la pareja… Rápidamente llego a mi mente el recuerdo de un día viendo la televisión en el sofá, mi perro Bruno se acercaba con gran entusiasmo a lamerme la tripa, extrañada y escrupulosa ante la situación le aparte y me miró tal cual recordé al elefante en mi sueño…
Sin lugar a dudas, no tenía ni idea de lo que iba a descubrir en los próximos días, unos días en los que a parte de irme quedando dormida por las esquinas, extrañamente me apetecía comer pasta a todas horas, incluso para merendar jaja…
Sí, ¡Estaba embarazada!.

Mientras observaba incrédula el positivo en el test y me decidía entre desmayarme o desmayarme, pude notar ese hormigueo extraño en el cuerpo, un hormigueo que supongo que todas las que sois mamis entenderéis y que yo no encuentro palabras para describir. Una mezcla de miedo, felicidad, responsabilidad, preocupación, éxtasis, ganas de llorar, ganas de gritar, ganas de llamar a mi madre, ganas de llorar otra vez…

En cuestión de segundos, todas mis prioridades y planes de futuro se desplomaron delante de mi como un castillo de naipes, pero no me importó, Dios sabe cuando y de que manera ofrecerte sus bendiciones y sin duda alguna está es la mayor de ella para nosotros. La noticia a mi pareja le fue para días de su cumpleaños, jamás olvidaré la sonrisa infinita dibujada en su cara.

Estamos muy extasiado por esta gran felicidad en nuestra vidas, aunque tengo poco más de cuatro meses esta etapa que estoy viviendo es maravillosa, es como que cada día tiene más sentido, porque cada día que pasa es un día más en el que se esta formando esa cosita tan pequeña dentro de mi… Solo sé que es la primera persona que sin conocerla la quiero con locura y que me muero de ganas de ver su carita. Aún así no tengo prisa, quiero que todo salga bien y a su hora. Y además… vivir el embarazo y disfrutarlo día a día es una experiencia ÚNICA.
Con amor,

Daniela

Gracias por estas fotografías a Pilar Montes

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