Esta semana hablaba con alguien sobre esto último: “dejar ir”, despojarnos de aquello que no nos sirve o que no nos pertenece, algo que a menudo nos cuesta tanto y no nos permite avanzar. Recordé un sabio consejo que alguien me dio una vez…
Dejar ir algo o a alguien implica aceptar una pequeña muerte en nuestro interior, como todas las muertes supondrá un momento de profunda tristeza, y esta tristeza a su vez requerirá de un tiempo de duelo para procesar y asimilar que ese algo o alguien ya no está en nuestra vida de la misma forma en que lo estaba antes.

Me di cuenta de que es curioso como la naturaleza a través de las estaciones parece recordarnos ésto mismo, en otoño los árboles “dejan ir” lo que ya no necesitan, se despojan de todas sus hojas que ya secas no son más que una carga inútil…

Llega el invierno, tiempo donde no crece nada, tiempo de interiorizar, de procesar y aceptar lo que se ha ido… Y cuando ésta etapa culmina, nacen nuevas hojas, nuevas flores de intensos colores, nuevos olores…

Cuanto más nos resistamos a soltar nuestras hojas secas, más lejos nos quedará la primavera. Cuanto más nos resistamos a soltar nuestras hojas secas, más lejos nos quedará la primavera.

DEJAR IR

Dejar ir no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.

Dejar ir no es aislarme, es darme cuenta de que no puedo controlar a los demás.

Dejar ir no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales.

Dejar ir es admitir la impotencia, que significa que el resultado no está en mis manos.

Dejar ir no es tratar de cambiar o culpar a otr@, es sacar lo máximo de mí mismo.

Dejar ir no es cuidar, sino atender.

Dejar ir no es reparar, sino ser apoyo.

Dejar ir no es juzgar, sino permitirle a otr@ que sea un ser humano.

Dejar ir no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otr@s que influyan en sus propios destinos.

Dejar ir no es ser protectora, es permitir que otr@ enfrente su realidad.

Dejar ir no es negar, sino aceptar.

Dejar ir no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.

Dejar ir no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi misma en él.

Dejar ir no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro. Dejar ir es temer menos y amar más.

(Louise Hay)
Con amor,

Daniela

Chaqueta cruzada casual, de ZARA

Pantalón casual suit, de ZARA

Camiseta malla, STRADIVARIUS

Deportivos cordones blancos, STRADIVARIUS

Fotógrafo: Sergio Nieto

www.sergionieto.es

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