Fotógrafos: Bylevi.ro 

Vestido: Pronovias

Suele pasar que tras una ruptura sentimental te encuentras más vulnerable al amor, no solo por la necesidad de estar sola sino porque todo el romanticismo en si, te resulta hasta poco creíble. Imaginaos este estado emocional en el que me conoció Christhian, parecía misión imposible que después de nuestra primera cita, en la que fuimos a ver un partido de baloncesto, me hiciera una declaración de amor por todo lo alto y yo le creyera… ¿Cómo? si apenas nos conocíamos. Pero me enterneció, mi vulnerabilidad se esfumó por completo y quería sentir esa ilusión y que me volvieran a brillar los ojitos como a el, sólo por volver a amar. Podéis creer que tuvo que conquistarme, pero no, saboree esa sensación un año, antes de ser novios. Despertó en mi una profunda curiosidad por conocerle, quizás por eso mencione en el anterior post la palabra “zahir”, ya que me di cuenta que era lo que yo anhelaba en mi vida. La complicidad que hemos creado hasta ahora hace darme cuenta que en el mundo siempre existe esa persona, no sólo te enseña amar sino que con esa persona aprendes a amar de verdad.

El lugar donde se realizaron las fotografías de postboda fue en nuestro viaje a Rumania, un país precioso con una cultura y tradiciones arraigadas. Nos recuerdo vestidos de novios paseando por la ciudad de Brasov como si de estrellas de Hollywood se tratase llamando la atención de sus vecinos que se acercaban a hacerse fotos o nos daban la enhorabuena con un “Casă de piatră”, una expresión que se usa para desear estabilidad, felicidad y solidez en el matrimonio a los recién casados. ¡Toda una experiencia!.

Con amor Daniela

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Buenos días, hoy os quiero hablar de un viaje muy especial para mí, que tuvo lugar en Marruecos, un país que por sus paisajes, calles y cultura se convirtió en el escenario perfecto para combinar la moda y el diseño. Iba de la mano de Eliya Jolizette diseñadora de bolsos y accesorios , Diseñadora de vestidos EDITH VAL – Ivory Tulip Dress y de los grandes fotógrafos Levis y Ligia .

 

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Siempre he tenido curiosidad por esta cultura y si sólo pudiera dar un consejo a alguien que viajara por primera vez a Marruecos le diría: déjate llevar. Apreciarlo en toda su magnitud y piensa en la suerte que tienes de conocer un mundo completamente distinto al tuyo. Si una de las cosas que más envidie de los marroquíes es su concepción de un estilo de vida mas tranquilo y la entusiasmada acogida a todos los turistas. Como buenos anfitriones, relucían sus grandes dotes; de negociantes, bilingües, y guías. Las calles de Marrakesh sin duda, es una explosión de vida y color, en su laberinto de calles un buen ambiente tanto de día como de noche formando parte el bullicio, motocicletas constante, música y comerciantes a  voz de grito.

Pero personalmente me quedo con Sahara, tras casi diez horas de viaje por la carretera mi entusiasmo iba en aumento, llegar a estar rodeada de dunas de arena en un paisaje totalmente de ensueño. Es un clásico pasear en camello por las dunas, el recorrido duró como 45 minutos, pero en mi reloj fueron como 45 segundos. Nunca he disfrutado tanto un viaje con una puesta de sol increíble y un ligero viento. Llegamos de noche a una carpa o tienda, tomamos un té de bienvenida al que seguiría un plato típico de Marruecos. La noche no hizo más que empezar, era la más espléndida que yo haya visto hasta entonces, las estrellas en el desierto y alrededor de una hoguera disfruté de los cánticos e instrumentos de la tribu sahariana. Dormir en el desierto del Sahara en Marruecos fue viajar más allá de las estrellas que hacían de techo. Estrellas que al mirarlas me hipnotizaron en cálidos y arenosos sueños. Imposible no sonreír, romper las distancias y dejarse llevar…

Con amor Daniela

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