Hoy quería hablaros de una actualidad, la realidad que sobrecoge mi corazón. Leyendo y viendo un testimonio hace un año no podía dejar de llorar, una niña de tan solo dieciséis años habría sido víctima durante seis años de la esclavitud sexual. Al oír aquella desagradable experiencia no daba crédito, no era capaz de ponerme en su lugar o pensar ni por un instante todo lo que fue capaz de vivir. Su desgarradora historia por desgracia es una más. Golpeada, maltratada, humillada y utilizada como un juguete de usar y tirar arrebatándole su infancia, su honor y su libertad. Los daños físicos y psicológicos de la atroz violencia sexual que estas mujeres han sufrido son catastróficos. Muchas han sido torturadas y tratadas como mercancías. Incluso las que han conseguido huir sufren un profundo trauma. Os confieso que esa noche me costó dormir, no podía parar de pensar y ya no miré ninguna otra noticia más. Pensé que a menudo estamos tan saturados de información que vemos imágenes como esta tres segundos y pasamos a otra cosa, sin ser conscientes de lo que supone.

¿Esclavitud en el siglo XXI? no puedo entender como siguen pasando estas cosas pero estan pasando, cada 30 segundos alguien se convierte en esclavo, con una cifra de 27 millones de personas en esclavitud. Las mujeres que son vendidas cada año con uno de estos tres fines: prostitución, esclavitud o matrimonio; y dos millones de mujeres las obligan a dedicarse al comercio sexual. En casi todos los casos las mujeres son engañadas con las condiciones económicas y laborales en las que van a trabajar, siendo desconocedoras de que carecerán de libertad ya que tienen que pagar a la organización la “DEUDA” para poder dejar la actividad, recibiendo en muchos casos poco o ningún beneficio económico a cambio de sus numerosas horas de trabajo.

Pensamos que no podemos hacer nada para ayudar y más en temas tan complejos como el de la trata de personas. Esto no es así, hay algo que podemos hacer. Quizá no podamos erradicarlo de golpe pero sí intentar hacerlo visible. Hoy, ahora, niñas, niños, mujeres, son explotados en la industria del sexo. Alzamos la voz por aquellos que no pueden hablar. Porque todo el mundo tiene derecho a la LIBERTAD.

Este 14 de octubre en esta ciudad de Zaragoza como en muchas otras en el mundo se realizará una caminata silenciosa para abolir esta lacra social.

Todos los días podemos marcar diferencia, pero creo que juntos podemos marcar historia.

Con amor,

Daniela


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CAMINANDO POR LA LIBERTAD

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