Seguramente todos, alguna vez, hemos sentido esa mezcla de pena, rabia e impotencia viendo como un ser querido, un amigo o alguien por el que sentimos aprecio, toma decisiones en su vida que, a nuestros ojos, no son las más correctas. Ver sufrir a alguien que queremos por “equivocarse”, es algo que nos cuesta aceptar y, normalmente, tratamos de intervenir pretendiendo abrirle los ojos.

Pocas cosas hay más reconfortantes que el buen consejo de un amigo,un hermano, un padre, una madre, un compañero sentimental…etc. Una opinión desde el amor, libre de juicios.

Pero no hemos de olvidar que, al final del día, cada uno es libre de tomar sus propias decisiones.
Cuántas veces no habremos predicho que una relación no iba a funcionar, o que ciertas compañías no depararían nada bueno. Que ese tipo de trabajo acabaría pasando factura a su salud o que ese pequeño vicio se convertiría en una adicción. Cuántas veces nos habremos mordido la lengua para no soltar ese “te lo dije” o ese “lo sabía”, cuando alguien vuelve a nosotros con una nueva cicatriz.
Todo crecimiento personal requiere tropiezos, cada decisión que tomamos en nuestra vida es justo la que necesitamos tomar en ese momento, aunque no sea la “correcta”.
Siento que lo mejor que podemos hacer con esa gente que, de alguna manera, tiene un lugar especial en nuestro corazón, es brindarles nuestra presencia, paciencia y nuestro amor. No podemos cambiar a las personas ni esa es nuestra labor, pero podemos acompañarles en su viaje, estar ahí.

Estar ahí para escuchar, para coser alas y para besar cicatrices.

Estar ahí.

¡Feliz inicio de semana!

Con amor Daniela

En el look llevo, Falda midi Stradivaruis

Botin asandaliado cremallera Stradivarius

Fotógrafo: Sergio Nieto

www.sergionieto.es

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